Diez consejos para hacer senderismo con niños

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Ya sabes que la práctica del senderismo conlleva una serie de beneficios tanto a nivel físico como mental y de bienestar emocional y que, como cualquier otro deporte, el senderismo se puede entrenar para mejorar nuestro rendimiento y reducir el riesgo de lesiones disfrutando así mucho más de las actividades que realices.
¿Pero? ¿Y que pasa con los niñ@s? ¿También es bueno para ell@s?
La respuesta es obvia:
¡¡¡Por supuesto!!! 🙂
Pero como todo lo relacionado con los pequeños de la casa tendrás que adaptar la actividad a sus capacidades y lo más importante de todo:
A sus necesidades.
O dicho de otro modo tienes que cambiar el chip y ponerte las gafas de “ver como un niñ@” para comenzar a ver la actividad desde el punto de vista de los más peques y poder introducirles en este maravilloso mundo que es el senderismo para que puedan desarrollar y mantener su pasión por esta actividad forjada lentamente a los largo de sus años más tempranos a base de diversión, juegos y esa sensación de libertad que tu mismo experimentas cuando sales al monte cada fin de semana.
¿O acaso no te sientes un poco niñ@ cada vez que haces una ruta en la montaña?
¡Nosotros sí! 😉

 

Diez consejos para hacer senderismo con niños

Vamos pues a darte una serie de consejos y recomendaciones para que tus salidas al monte con los más pequeños sean todo un éxito tanto para ti como para ellos.
Ajústate bien la mochila que…
¡Arrancamos!

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1 – Adapta la actividad a la edad del niñ@

Se puede comenzar a realizar salidas al monte con los peques prácticamente desde que son bebes, eso sí, como explicábamos antes lo más importante será que adaptes esas salidas a sus características, capacidades y necesidades en base a su edad y circunstancias.
Así cuando son bebes y todavía no andan puedes dar algún paseo corto por algún enclave natural tal y como lo haces habitualmente en tu lugar de residencia teniendo siempre en cuenta la meteorología y condiciones climáticas, especialmente el frío y las precipitaciones aunque también en condiciones de calor y alta radiación solar en las que tendremos que extremar las precauciones, ir debidamente preparados y llegado el caso abandonar la actividad, aplazarla o suspenderla en beneficio de la salud e integridad del niñ@.
Lo más importante es que el niñ@ esté bien y después que disfrute y se divierta en la actividad que realice y eso difícilmente ocurrirá si está muerto de frío, empapado o a punto de la insolación debido a unas condiciones de calor extremo.
Respecto a esto no hay que tomárselo a broma y tienes que saber que un niñ@ y más aún un bebé no tiene la misma termoregulación que un adulto, esto es, la manera en que el cuerpo humano regula su temperatura, y por tanto es mucho más susceptible y con un riesgo más elevado de entrar en una situación de hipotermia, deshidratación y otros factores derivados de una mala actuación por parte de los adultos ante este tipo de situaciones y realmente muy peligrosas para los más pequeños.
Pero, a pesar de todo esto no queremos asustarte ni alarmarte, con sentido común y una serie de pautas tus salidas con los peques serán de lo más seguro.
Volviendo a la edad del niñ@, cuando son bebés y todavía no andan existen unas cómodas mochilas portabebés que, dependiendo de los meses que tenga se llevan sobre el pecho o la espalda del adulto. También hay una versión de estas mochilas portabebés en forma de grandes pañuelos donde se envuelven al bebé protegiéndole y llevándole de forma segura bien pegado al cuerpo del adulto.
Hay que tener especial atención a su ropa e ir debidamente preparados, cubriendo su cabeza para protegerle del frío con un gorro o del calor con una gorra o visera de ala ancha y en condiciones de frío cubrir también sus manos con guantes o manoplas y su cuello con una bufanda o similar. En cuanto a los ojos hoy en día no es difícil encontrar gafas de sol para bebés que protegerán los ojos de tu pequeño desde bien temprano frente a la radiación solar o el viento.
Por supuesto lleva todo lo necesario y relativo a su alimentación e higiene y algo de ropa extra por si hay algún imprevisto.
La duración de la salida cuando son bebés debería de ser muy corta y primar siempre la protección del bebé frente a nuestras ganas de llegar a algún sitio, ahora mismo el objetivo es que el pequeñ@ se vaya familiarizándose con el entorno natural y creando unos lazos afectivos con la naturaleza que serán muy importantes de cara a sus años venideros.
Podría decirse que, estás plantando la semilla de su afición por la naturaleza y el senderismo y cuanto mejor la plantemos más posibilidades habrá de que esta crezca y se desarrolle en su vida con todos los beneficios que eso conlleva.
Cuando ya comienzan a andar puedes alargar un poco más las salidas siendo paseos algo más largos pero nunca aventurándose demasiado y teniendo en cuenta que, aunque ya caminen se van a cansar en seguida y tendrás que ir alternando un ratito caminando y otro porteándoles en una mochila especial portaniñ@s y que normalmente suelen tener una capacidad de hasta 22 kilos (niñ@+carga).
En esta etapa se repiten las mismas recomendaciones que en los bebés no debiendo bajar nunca la guardia con el tema de la temperatura corporal y la protección frente a los fenómenos meteorológicos como la lluvía o el frío/calor extremos.
Con estas edades (2/3 años) y al ya caminar al menos parte de las pequeñas rutas o paseos que hagas es importante que ya lleven un calzado adecuado al tipo de terreno por el que realices estas salidas y una ropa cómoda y que proteja al pequeñ@ en su pequeña aventura en el monte.
No te olvides también de la protección solar y de llevar comida y agua suficiente así como un pequeño botiquín del que hacer uso en caso de necesidad.
A partir de los 3 años y hasta la edad adolescente en la que progresivamente van alcanzando la edad adulta se repiten estas recomendaciones siempre aplicando el sentido común y dándo prioridad a su seguridad y bienestar frente a nuestros posibles anhelos y ganas de realizar una actividad específica.
A medida que los niñ@s crezcan las rutas serán más largas y con algo más de desnivel y los objetivos irán cambiando aunque tu misión principal cuando salgas con los peques siempre será su diversión y disfrute de la actividad.

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2 – Elige rutas interesantes para los niñ@s

Además de escoger itinerarios que sean sencillos, fáciles, cortos y con poco desnivel sobre todo en edades más tempranas conviene tener en cuenta que las excursiones no sean por paisajes monótonos, por ejemplo muy áridos o desolados, y siempre intentando que durante la ruta haya algunos enclaves y rincones diferentes e interesantes para los peques como arroyos, lagos, refugios, cabañas o piedras con formas fantasiosas que desarrollen la imaginación de los niñ@s y hagan de cada salida una experiencia inolvidable.

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3 – No es senderismo ¡es un día de aventuras!

Si a un niñ@ le dices que le vas a llevar a hacer una ruta de senderismo probablemente no le emocione demasiado a no ser que ya lo haya hecho otras veces y le haya gustado.
Si lo que quieres es motivarle para que comience a hacer esta saludable actividad y que continúe haciéndolo en un futuro puedes jugar con su imaginación a través de cuentos o leyendas que puedas asociar con el entorno en el que hagas la excursión, muchos sitios en la naturaleza cuentan de hecho con sus propias leyendas locales asociadas a lagunas, montañas, pastores, princesas, gigantes, dragones y un sin fin de motivos más con los que podremos convertir una ruta de 5 kilómetros de distancia en una auténtica aventura para los pequeños en la que la diversión estará asegurada.

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4 – Juego, juego, juego y más juego…

Mientras caminas con los pequeños, además de jugar con su imaginación a través de cuentos, historias y leyendas como ya hemos comentado puedes ir entreteniéndoles con infinidad de juegos que harán la excursión aún más divertida y entretenida.
Varios ejemplos de juegos que puedes realizar mientras caminas son el “veo, veo”, juegos de adivinar canciones, palabras o animales, buscar un tesoro con ayuda del mapa, realizar pruebas como encontrar una piedra redondeada, una piña o una rama con hojas secas, las posibilidades son infinitas…
Puede que para los niñ@s más mayores muchos de estos juegos les resulten más aburridos así que con ellos simplemente puedes cantar canciones o recurrir a juegos más desarrollados como el geocaching que seguro que encontrarán muy divertido.
Por si no lo sabes el geocaching es una especie de búsqueda del tesoro moderna en el que a través de una app en el móvil puedes ir localizando diferentes cachés o “tesoros para los más peques” y que practicado con la ayuda de un adulto puede ser toda una experiencia y un aliciente para volver otros días al monte.
Por último con los bebés y los más pequeños te resultará difícil o del todo imposible jugar o realizar la mayoría de las actividades que hemos comentado pero siempre puedes llevarle un juguete o un peluche que sea especial para el bebé y llevarlo atado a la mochila para que lo vaya viendo durante la excursión dándole seguridad y confianza y haciéndo que se sienta más a gusto en su pequeña aventura a lomos de la mochila portabebé.

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5 – Evita grandes altitudes

Seguro que recuerdas alguna noticia tipo “Nuevo record mundial: Asciende el Kilimanjaro con  sólo 12 años” o quizá conozcas o hayas visto alguna vez a padres o familiares subiendo a un 4000 en los Alpes o incluso más alto en Los Andes y otras coordilleras.
Pues bien, como se suele decir, cada uno sabrá lo que hace, pero desde luego decir que es totalmente desaconsejable subir a los más pequeños hasta estas altitudes ya que, si para un adulto puede suponer problemas para nuestra salud, en un organismo sin desarrollar del todo como el de un niño pequeño muchísimo más y más rápido.
Siempre hay excepciones y por supuesto con sentido común, y claro, que según van creciendo y a medida que su cuerpo y su organismo se vayan desarrollando puedes ir probando poco a poco a ir subiendo a altitudes más acentuadas pero como norma general no excederemos los 2000 metros de altitud pudiendo ir aumentando las estancias temporales a altitudes superiores cuando los chic@s son mayores y siempre con cautela.
Está claro que ninguno queremos que nuestro niñ@ tenga algún problema causado por el mal de altura ¿no?

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6 – Enseña, educa y aprende junto a tus pequeños

No se trata de ser un experto botánico, geólogo o biólogo sino de informarte un poco antes de la zona dónde vas a realizar la actividad y simplemente apuntarte lo más significativo de esta en cuanto a fauna que puedas ver fácilmente con los niños, flora, plantas y árboles más característicos, piedras o ríscos curiosos, insectos, reptiles, etc…
Las posibilidades son muchas y varían mucho dependiendo del entorno y también de la época del año en la que nos encontremos.
También puedes jugar a buscar e identificar huellas de animales o restos de estos como una piña roída por una ardilla o un ratón.
No menos importante es educar a los niñ@s en una serie de valores sociales y medioambientales como la solidaridad y el trabajo en equipo, la educación, la camaradería en la montaña, y la protección y defensa del medio ambiente siendo la premisa más importante el dejar siempre los lugares por los que transitas como los dejaste, esto es, sin alterar nunca ninguno de sus elementos y por supuesto recogiendo toda la basura que puedas generar y encontrar a vuestro paso.

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7 – Prepara la excursión con ellos

Es una parte importante de cara a que todo salga bien el día que hagas la excursión.
Al igual que tú cuando planeas un viaje los niños pueden empezar a ilusionarse algunos días antes de que realiceís la ruta.
Las tareas de preparación serán en función de la edad de los pequeños más o menos complicadas como ayudar a los adultos a buscar información de la zona, identificar la ruta en un mapa (y ya de paso ir aprendiendo a leer mapas), seleccionar la ropa que vais a llevar tanto puesta como en la mochila, además de la comida, agua, botiquín y todo lo que vimos anteriormente (crema solar, gafas de sol…).
Con estas tareas de preparación los peques aprenderán poco a poco a planificar las rutas y además ayudarán a crear expectativas y aumentarán la ilusión y las ganas de que llegue el día señalado para hacer la actividad.

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8 – Dales responsabilidades

Esto es muy importante de cara a que los peques se sientan partícipes de la actividad y en cierta parte “imprescindibles” y útiles en el desarrollo de la ruta.
A partir de los 3 años ya pueden llevar una pequeña mochila con carga muy ligera y en la que ya portearán algunas de sus cosas como algo de agua o zumo, algo de comida sino pesa mucho, un mapa, la crema solar o algo de ropa extra por ejemplo.
A medida que vayan siendo más mayores tanto el tamaño como la carga de la mochila irán creciendo así como la participación del pequeño en la toma de decisiones que se puedan producir durante el recorrido aunque ya desde muy pequeños pueden empezar a tomar pequeñas responsabilidades en forma de juego como ir buscando los hitos de un sendero, ayudar a localizar un refugio o una fuente en un mapa o rellenar la cantimplora porque le hemos nombrado “aguador oficial” 😉
Todas estas cuestiones son muy importantes de cara a que los chavales se sientan a gusto en la actividad fomentando además su autoestima e independencia a medida que van creciendo y desarrollando sus capacidades y aptitudes dentro de las actividades de senderismo que vayamos realizando con ellos tanto en entornos naturales como en la montaña.

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9 – No te olvides de todo lo necesario

Para nosotros todo se basa en “la regla de las 3 P”: Planificación, Preparación y Previsión.
Planifica adecuadamente tu ruta comprobando que tanto el trazado de esta como la distancia a recorrer y el desnivel a salvar sean adecuados a la edad del niñ@ y vayan cumpliendo con todas las premisas de las que hemos hablado anteriormente como que tengan elementos interesantes para los pequeños y se puedan ir desarrollando los juegos e historias de los que hablamos en consejos anteriores.
Procura tener siempre un “plan B” dentro de la ruta a modo de escape en caso de mal tiempo o un imprevisto o contemplar la posibilidad de hacer solo una parte de la ruta por cuestiones como ir más despacio de lo que en un principio te habías marcado cosa que yendo con niñ@s suele ocurrir bastante a menudo.
Prepara adecuadamente la ruta y no olvides mapa, brújula y un dispositivo GPS que te puedan sacar de un apuro en caso de pérdida de visibilidad o de un pequeño extravío.
Recuerda todo lo que vayas a necesitar como la ropa extra que llevareis en las mochilas, agua suficiente para hidrataros durante la marcha, comida, protección solar, gafas de sol, gorro/a para el frío o el calor, chaqueta impermeable, guantes, calcetines de repuesto, un pequeño botiquín, etc…
Por último y no menos importante revisa periódicamente la previsión meteorológica a medida que vayan quedando pocos días para la excursión hasta el día de antes en el que ya confirmaremos del todo que va a haber una buena climatología que nos asegurará tener un buen día en el monte con nuestros pequeños.
Haz una última comprobación de todo y sino es un bebé, deja que te ayude en estas tareas el niñ@, como ya hemos dicho harás que se sienta partícipe e importante dentro de la organización y realización de la excursión y que le guste la actividad incluso mucho antes de haber empezado a realizarla creando expectativas e ilusión y generando en el pequeñ@ ganas de que llegue el gran día de la ruta.

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10 – ¡Disfruta!

Siguiendo los consejos que hemos ido desgranando a lo largo de este artículo solo nos queda darte una última recomendación:
¡Disfruta! 🙂
Sí, todas las cuestiones que hemos visto hasta ahora son muy importantes para un buen desarrollo de la actividad con nuestros pequeñ@s pero ya sean cuestiones de seguridad, logística, preparación, juegos o la forma de realizar la ruta todo lleva siempre al mismo objetivo principal y para nosotros el más importante de todos, disfrutar al máximo de la actividad, divertirse y pasárselo bien porque sino nada de esto tendría sentido y mucho menos con niñ@s.
Nuestros pequeños saben muy bien de esto y en cuanto noten que no se están divirtiendo y disfrutando de la actividad que estén realizando cambiarán rápidamente el chip y querrán hacer otra cosa y abandonar la actividad.
Esa será la señal de alarma de que algo no estamos haciendo bien y entonces tocará repasar todas las cuestiones que hemos visto para ver donde hemos podido fallar a la hora de plantear y realizar la actividad y como atraer de nuevo el interés del niñ@.
Si aun con todo y con eso notas que pierden interés o directamente no lo tienen es mejor desistir o al menos aplazar el plan para más adelante ya que obligarles sería del todo contraproducente si lo que quieres es fomentar en ellos una afición sana y perdurable en el tiempo por el senderismo y la naturaleza.
Es preferible esperar y volver a intentarlo en otra ocasión que obligar y que nunca más quieran volver al monte.
De todas formas esto suele ocurrir más en la etapa de la adolescencia ya que cuando son más pequeños es fácil que se diviertan y aprecien la naturaleza, como en todo, solo hay que estimularles correctamente utilizando algunos de los trucos que os hemos presentado en este artículo.
Así que ahora solo te queda ponerte manos a la obra y poner en práctica todo lo que hemos visto.
La sonrisa de los más pequeños el día de la excursión sera la señal de que hemos hecho bien los deberes. 🙂

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¿Y a ti? ¿Sueles salir con niñ@s al monte? ¿Te cuesta motivar a los más pequeños de la casa para hacer una excursión? ¿Quizá comenzaste a hacer senderismo cuando eras niñ@? ¿O puede que hayas empezado a salir al monte por los peques?
No te cortes y déjanos tu comentario contándonos tu experiencia, dudas o preguntas que estaremos encantados de recibirte en nuestra pequeño refugio en internet, tu campo base digital ¡ME VOY AL MONTE!
Y para terminar te dejamos un fantástico video en el que se muestran muchos de los consejos que hemos visto en este artículo y que te ayudarán a tener una visión más clara de lo que te hemos explicado.
¡Que lo disfrutes y esperamos tus comentarios!

 

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2 Comentarios

  1. Elena
    | Responder

    Gracias por la rápidez en contestar nuestras peticiones escribiendo el artículo sobre las salidas con los más peques.
    Me ha gustado mucho tomaré buena nota
    Nos vemos en el monte tribu!!!!!!!!😜

    • Me voy al monte
      | Responder

      ¡Gracias a ti Elena por tus aportaciones! Ya sabes que tenemos muy en cuenta vuestras dudas y sugerencias a la hora de escribir artículos y si sois varias personas las que nos preguntaís por este tema teníamos que escribir sobre ello para tratar de satisfacer vuestras inquietudes y necesidades. ¡Un abrazo bien fuerte de los que hacemos Me voy al monte! 😉

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